Viaje a Limoges (Francia) 2002

CRÓNICAS VIAJERAS

A la conquista de Francia:

(Alfredo Álvarez Sánchez "Fredi")

    En el año 2002 d.C. toda La France estaba ocupada. ¿Toda? No, puesto que en un lugar de Limouge, seguía resistiendo al invasor el Juvenil A, rodeado de equipos húngaros y franceses.

    A las 22.00 del día 21 de agosto, un intrépido grupo de personas partieron con rumbo a Limouge con el objetivo de jugar un torneo de fútbol y vivir una experiencia enriquecedora. El primer contacto con el país vecino fue Futuroscope donde pasamos buena parte del día 22 conociendo el parque temático. Dieron las 17.00 y de vuelta al autobús para tras un par de horas de viaje llegar a nuestro destino. “Pipo abre las puertas” Nos lanzamos a tierra firme donde viviríamos los próximos días.

     Aquí empiezan nuestros horarios esclavos con sus “costumbres francesas”.

    El viernes después de comer a las 12 subimos al autobús para ir a los impresionantes campos de fútbol donde se jugaba el torneo. Siete campos de hierba muy bien cuidada y uno de ellos con una grada donde el domingo jugaríamos nuestros partidos. Después de dos partidos de 40 minutos cada uno, regresamos a nuestra residencia son suerte dispar, pues ganamos el primer encuentro y perdimos el segundo. Llegamos para la hora de cenar “las 20.00”. Al acabar esta dura jornada los padres y acompañantes se fueron en busca de un bar o cafetería pero todo estaba cerrado así que nos fuimos a descansar para afrontar el siguiente día.

     El sábado nos levantamos a desayunar a las 8 para emprender rumbo hacia los terrenos de juego con la agradable sorpresa de haber salido en una foto en “La Populaire” periódico de la localidad.

       Fue un duro día puesto que faltaba un equipo por problemas con el avión, nos ofrecieron jugar en el otro grupo para así completar todos los partidos de la competición, por tanto el equipo pasó la mayor parte del tiempo jugando partidos. A la hora del regreso algunos jugadores y padres llegaron un poco tarde y los horarios franceses no nos permitieron cenar con lo que nos fuimos a una pizzería. Y como era la última noche los jugadores tuvieron tiempo para dar una vuelta por la zona y conocer el ambiente a la vez que se conocían mejor unos a otros.

        Domingo por la mañana recuperando el sueño de los días anteriores. Después de comer fuimos a jugar los partidos por el noveno y décimo puesto para completar la ausencia del equipo que faltaba, y por el quinto y sexto puesto. Al igual que el segundo día ganamos los partidos que disputamos. Tras la final acudimos a la entrega de premios donde congeniamos muy bien con los húngaros que quedaron campeones y con los que celebramos la victoria.

         Una experiencia gratificante que llegaba a su fin. Nos subimos al autobús esta vez con las mochilas llenas de buenas experiencias y relatos divertidos con destino a nuestra añorada Asturias. Un viaje en el que todos estábamos agotados, buena parte lo pasamos durmiendo y también algún padre mirando temeroso a la carretera y a una infernal lluvia. Pero al final llegamos con una idea en nuestras cabezas : “Hay que repetirlo”

 


 

Crónica de un viaje

(Ignacio Bonache Palacio)

    A las diez de la noche, más o menos, del día 21 un grupo de entrenadores, padres, y lo más importante jugadores juveniles del colegio, partíamos en dirección a la villa de Limoges a participar en un torneo internacional de fútbol, donde nos encontramos con equipos de diferentes localidades francesas y húngaros. También nos tendríamos que haber encontrado con un equipo polaco, pero los problemas con el avión impidieron su presencia. Nos enfrentábamos a un viaje de unas once horas aproximadamente, las cuales algunos afrontamos mejor que otros. Entre parada y parada los conductores (Pipo y Paco) intentaban amenizarnos el viaje con la película Pearl Harbour, que en algún caso como es el mío, me ayudó a conciliar el sueño (lo  que no quiere decir que no me guste).

    Después de unas cuantas paradas llegamos a la ciudad de Poitiers para realizar una visita al parque temático de Futuroscope, donde empezamos a tomar contacto con los ciudadanos franceses, visita que yo no recomendaría por su baja calidad para el marketing que tiene, donde lo más interesante era la estructura arquitectónica de los edificios en la que se encontraban las salas de cine y las tiendas de souvenirs. Tras varias horas de pasear por el parque y ver las diferentes atracciones, volvimos al autobús para dirigirnos a Limoges a donde llegamos a las 20:30 aproximadamente.

    Después del largo viaje nos encontrábamos por fin en nuestro destino. Nos hospedamos en un Campus Universitario, el cual sorprendió a todos por sus excelentes instalaciones (varias canchas de tenis, campos de fútbol, canchas de baloncesto, un polideportivo, y una pista de atletismo), el gran número de edificios para hospedar a los estudiantes durante el curso lectivo y los edificios donde se encontraban las facultades. Tras el reparto de habitaciones, rápidamente nos dirigimos al restaurante de la universidad donde nos esperaba la cena (allí comenzamos a experimentar la diferencia de horarios existente entre España y Francia) para la cual nos habían esperado porque la hora de cierre del restaurante era las 8 p. m.

     Tras una cena bastante diferente a una española (como en España no se vive en ningún sitio), nos dirigimos a las habitaciones (típicas de un colegio mayor) para deshacer las maletas, darnos una ducha y un merecido descanso, para posteriormente hacer un reconocimiento de Limoges lo que se puede catalogar de pequeña aventura, dado que sólo cuatro componentes de la expedición conseguimos dar con el centro de la ciudad. En este recorrido encontramos un “milagroso” centro comercial Carrefour (gran apoyo para las comidas) que cerraba a las 8:30 p. m. por semana y a las 8 p. m. viernes y fines de semana, algún comercio  que también estaba cerrado y una pizzería abierta. Conseguimos encontrar abiertos un café y una especie de Púb, lo cual nos pareció muy extraño, y que ponía de manifiesto las grandes diferencias de horarios existentes entre ambos países.

    Tras nuestra primera toma de contacto con la ciudad, toda la expedición dormimos plácidamente debido al cansancio acumulado del viaje. A la 9 a. m. era la hora marcada para el desayuno, quizá la mejor comida del restaurante, tras el cual tuvimos unas horas de ocio, que unos y otros aprovechamos de forma diferente. Los padres tras las indicaciones de entrenador y acompañantes se dispusieron al asalto del centro de la villa para tomar un gratificante café y callejear un poco; los jugadores unos dar un paseo, otros a realizar compras en el Carrefour, otros a descansar en las habitaciones, dado que antes de la comida tendrían un pequeño entrenamiento para soltar las piernas después de un duro viaje. Por último, parte del stage técnico estuvo admirando las instalaciones y el entrenador dedicó su tiempo a confeccionar las alineaciones para ese día. A las 11:45 a. m. nos encontrábamos en el restaurante comiendo (no vamos a volver a comentar más el tema de la comida) dispuestos a dirigirnos al complejo deportivo donde tendría lugar el torneo. Antes de partir entrenador, árbitro y acompañantes nos dirigimos a una tienda de deporte para comprar dos balones (el balón del mundial) los cuales nos traerían algún que otro problema. Una vez listas las mochilas, nuestro genial conductor nos dio la salida hacia el complejo deportivo de San Lázaro, el cual para nuestra sorpresa tenia siete campos de hierba en perfectas condiciones, uno de ellos con una gran grada a modo de estadio (nada que ver con las instalaciones de Mareo) donde se jugarían los últimos partidos el domingo. Una vez nos indicaron cual era nuestro vestuario, el mister Javi Caparros, más conocido como Javi Capi, procedió a dar las alineaciones de los dos partidos a los que se tenían que enfrentar los jugadores, en los cuales tuvimos una suerte dispar al ganar el primero y perder el segundo. Entre partido y partido nos encontramos con una agradable sorpresa: en un periódico francés aparecía una foto en la cual salíamos todos los equipos que participaban en el torneo. Cuando finalizamos nuestra jornada futbolística, nos encontramos con una nueva diferencia entre ambos países, los comercios cerraban a las 7 p. m. lo cual dificultó bastante la compra de regalos para los familiares y nos tuvimos que contentar nuevamente con el Carrefour. Tras la cena, tuvimos unas horas para nuestro disfrute personal con la cabeza puesta en el día siguiente.

    Este nuevo día tenía una organización diferente. El primer partido se disputaba a las 11:00 a. m. y nos íbamos a encontrar con una sorpresa: el desdoblamiento del equipo para jugar en los dos grupos, dado que nuestra plantilla era la más numerosa. Tras un conflictivo partido salimos derrotados con un equipo parisino, el cual posteriormente fue expulsado del torneo por diferentes incidentes,  Finalizado el encuentro, volvimos a la ciudad para comer, teníamos un par de horas escasas y unos comimos en diferentes lugares de la ciudad y otros en el restaurante del Campus. Una vez reunida toda la expedición, nos tocaba enfrentarnos a una maratoniana tarde futbolística en la cual salimos victoriosos en todos los partidos disputados realizando un juego alegre y vistoso. Después de esta tarde triunfadora, por un retraso de 15 minutos, gran parte de la expedición se quedó sin cena dado que la organización se negó a darnos la comida por el retraso, lo cual fue positivo ya que disfrutamos de una buena de cena en una pizzería. Como premio al buen comportamiento  y el juego del equipo, los jugadores disfrutaron de una mayor libertad esa noche, en la cual todos disfrutamos y divertimos a pesar del inconveniente de ser prácticamente las únicas personas que había por la calle.

    La mañana siguiente algunos nos dedicamos a dormir hasta la hora de la comida y otros a visitar un centro de la ciudad desierto. Antes de comer cargamos las mochilas en el autobús espoleados por nuestro gran conductor Pipo y después de nuestra última comida en el restaurante partimos a jugar los últimos partidos. El primer partido fue el noveno y décimo puesto, el cual debería de haber sido una semifinal dado que ganamos todos los partidos disputados en ese grupo pero por motivo del desdoblamiento estábamos fuera de competición. El segundo partido fue el quinto y sexto puesto en cual salimos victoriosos en un bonito encuentro donde destacaron los goles de nuestros jugadores y que el partido fue jugado en el campo central donde había una buena entrada en la grada. El ultimo partido disputado fue la final entre franceses y húngaros con quienes hicimos una buena amistad. Este fue un buen partido pero la animación estaba en la grada, resultante de la piquilla que teníamos con el equipo parisino pues éstos animaban al equipo francés y nosotros a los húngaros. Tras los emocionantes lanzamientos de penalti, donde todos los goles húngaros nos fueron dedicados, la invasión del campo por parte colegial fue inmediata. Allí realizamos varias fotos con los dos equipos y hubo un pequeño altercado con uno de los conflictivos jugadores parisinos que fue la gota que colmó el vaso, culminando con la expulsión del equipo. Tras una entrega de premios que no tiene nada que ver con la de nuestro Torneo Internacional, volvimos al autobús para comenzar el viaje de vuelta a Gijón, donde la lluvia fue un dominante del viaje. Tras dos películas y alguna que otra parada, llegamos a Gijón a las 7 de la mañana.

    Como conclusión final, podemos extraer que ha sido una gran experiencia que se debería repetir con mayor asiduidad, donde reinó la cordialidad entre todos lo que ayudó a disfrutar a mayores y pequeños de unos bonitos días.