Reflexiones
sobre Fútbol
Consejos para
los padres, tíos, abuelos ...
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Procura, no
presenciar los entrenamientos de tu hijo, llévale al campo y luego recógelo,
pero no estés presente durante la sesión. Deja que se establezca un lazo entre
entrenador-jugador, distinta a todas luces, entre padre e hijo, pero no muy
distinta entre educador- alumno. Si no vas a clase, tampoco es bueno que
asistas a su entrenamiento, el entrenador y sobre todo tu hijo te lo
agradecerá. Nuestro comportamiento es diferente según el lugar y con quien nos
encontremos.
Un chaval no se comporta igual cuando está su padre delante y
cuando no lo esta. Al margen de la necesidad que tiene de desconectar de su entorno
familiar.
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Sé
aliado y cómplice del entrenador, él es un educador que está invirtiendo su
tiempo libre y en ocasiones su dinero en formar y educar a los críos. Su
tiempo, y su esfuerzo son impagables, por lo que no pongas más dificultades de
las que ya tiene. Si el entrenador rota y cambia a tu hijo de puesto, no te
opongas y colabora con él ya que está ayudando al niño a la mejora general
como deportista: coordinación, desarrollo técnico y táctico, dominio corporal,
multifuncionalidad etc.
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No te
pongas en la banda o detrás de la portería dando instrucciones de lo que debe
o no debe hacer, es posible que sean instrucciones contrarias a las que le da
el entrenador, con lo que conseguirás crear caos y confusión en la mente del
crío, además, tiene derecho a equivocarse, déjale que el tome sus propias
decisiones, es la mejor forma de aprender.
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No
crees estrés en el crío, aferrándote a la valla y dando gritos como un
energúmeno, muéstrate relajado y tranquilo, ya que los niños imitan y repiten
todo lo que ven.
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No le
exijas más de lo que tu hijo puede dar, deja que se divierta, el deporte al
fin y al cabo es una faceta más de su educación, y por supuesto si no va bien
en clase, no le castigues sin hacer deporte, seguramente hay formas, más
eficaces para que estudie.
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Es
bonito ganar, pero no le transmitas un afán competitivo desmesurado, cada fin
de semana no van a una guerra, simplemente es un juego en el que el otro
equipo es el contrario y no el enemigo. Tanto a las victorias como a las
derrotas, no le des importancia, es un proceso mas de la formación y evolución
del crío, si valoras excesivamente la victoria, cuando llegue la derrota, se
sentirá fracasado y afectará a su autoestima, no solamente como deportista
sino también como persona.
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Colabora con el club, hazte socio, ofrécete
como delegado o simplemente pon tu coche a disposición para trasladar a los
chavales a los partidos. Los clubes se mantienen milagrosamente por el
esfuerzo de directivos, entrenadores y padres.
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Dialoga con tu hijo, pero sobre todo que
hable él, déjale que sea él, quien te cuente sobre el entrenamiento o sobre
como se sintió en el partido, no le interrogues para que te diga lo que tu
quieres oír.
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